Roger Rubbish pone a un recolector de basura en el centro de la acción, un recurso de humor cotidiano bastante habitual en el catálogo británico de computadoras domésticas de los 80, que gustaba de convertir oficios comunes en protagonistas de videojuego. No hay, sin embargo, documentación confiable suficiente para precisar con seguridad su desarrollo específico ni su mecánica exacta.
Preferimos, frente a esa falta de certezas, la honestidad: es una pieza más del catálogo disperso de la época, de interés para el coleccionista curioso del humor cotidiano tan característico del software europeo de esos años.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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