Hanabi, fuegos artificiales en japonés, combinado con el sufijo Fantast sugiere una propuesta volcada en el espectáculo visual, algo habitual en software de PS1 pensado para mostrar músculo técnico en pantallas grandes o presentaciones. Sin más rastro documentado fuera de Japón, su ficha queda abierta a lo que el propio título permite imaginar: color, luces y una experiencia más contemplativa que competitiva.

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