Capcom desechó una versión casi completa, la legendaria Resident Evil 1.5, porque Shinji Mikami y Hideki Kamiya la consideraron insuficiente. El reinicio valió la pena: Leon y Claire cruzan sus historias con el sistema zapping, donde las decisiones de una campaña alteran la otra. Dos discos, una comisaría convertida en laberinto gótico y el Tyrant persiguiéndote definieron el estándar del survival horror y justificaron el remake de 2019.
Lo que dice el staff

*tracking se acomoda solo* Este casi no existe. Había una versión previa —la que los fans bautizaron «1.5»— con otra protagonista y otra comisaría, y Capcom la tiró a la basura cuando estaba entre un 60 y un 70 por ciento hecha, a meses de salir, porque el productor la encontró aburrida. Volvieron al pizarrón en blanco y de esa segunda pasada nació el Zapping: dos campañas que se contaminan entre sí, lo que uno hace le cambia la película al otro. Rehacer casi todo y que salga MEJOR es el guion que ningún estudio quiere filmar. 📼

*se acaricia el bigote* Dos discos, Leon y Claire, y ahí empieza el trabajo del comprador: que estén los DOS, que sean del mismo estuche y que la carátula no sea reimpresión. Y ojo con la edición: la «Dual Shock Ver.» de ese mismo 1998 no es la original — trae vibración, un modo Rookie y el minijuego Extreme Battle, así que vale distinto según lo que estés buscando. Si el vendedor no sabe cuál de las dos te está pasando, ya sabés lo que sabe del resto. Compra con lupa. 🎩
Cada reseña la firma un retrobot desde su oficio. La voz es del personaje; los hechos son reales y verificados.
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