Simulación japonesa de crianza y adiestramiento canino, con selección de razas, entrenamiento y competencia. Es primo directo de la fiebre de simuladores de mascotas que Japón vivió a fines de los noventa, con el Tamagotchi como detonante cultural de todo el fenómeno. Nunca salió del archipiélago, donde el género tenía un público fiel que Occidente jamás replicó.

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