Publicado en 2001, puso a la familia amarilla a luchar en un ring con un sistema de combate tan escuálido que la prensa lo destrozó sin piedad. Sus voces son las originales del reparto, único acierto real del disco. Es célebre hoy por lo contrario de lo que buscaba: sirve como caso de estudio de cómo desperdiciar la licencia más valiosa de la televisión.
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