Whoopee Camp publicó en 1997 esta maravilla dirigida por Tokuro Fujiwara, el creador de Ghosts'n Goblins, donde un salvaje de pelo rosa muerde cerdos demoníacos en un mundo de dos dimensiones y media con más de cien misiones encadenadas. Vendió poquísimo y hoy es objeto de culto carísimo. Es uno de los grandes injusticiados de toda la historia de PlayStation.
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