Midway llevó a PlayStation su respuesta arcade al auge del combate tridimensional: un mineral llegado del espacio otorga poderes divinos a diez mortales, que se enfrentan por controlarlo. Hay guerreros egipcios, vikingos, aztecas y un espadachín en armadura, con sangre y fatalities heredados de la escuela Mortal Kombat. La crítica lo recibió con frialdad, pero conserva un encanto rudo e irrepetible.
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