Simulación de vida japonesa en la que el jugador encarna a un habitante común del reino de Olerud y simplemente vive: consigue trabajo, hace amigos, se casa, tiene hijos y envejece mientras el mundo sigue su curso. No hay villano ni misión heroica; el sistema se sostiene en la rutina y en el paso del tiempo. Propuesta rarísima y adelantada a su época.

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