Propone duelos de aceleración en línea recta con un sistema de personalización mecánica y estética de vehículos, apuntando al público que seguía de cerca la cultura tuner y el drag racing real de Estados Unidos. Es uno de tantos títulos de carreras de nicho que PS2 recibió en su catálogo europeo sin mayor repercusión de crítica.
Cumple con lo que promete su nombre: arrancones, motores trucados y poco más.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.
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