El primer Final Fantasy de PS2 abandonó el mapamundi y las pre-renderizaciones estáticas por Spira, un mundo tropical con doblaje completo, otra primera vez de la saga. Su esfera de habilidades reinventó la progresión y su historia sobre religión, sacrificio y espirales de muerte sostiene el final más discutido y llorado del catálogo. También inauguró otra tradición: X-2 fue la primera secuela directa de un Final Fantasy numerado.
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Lo que dice el staff

Aquí Uematsu soltó el timón por primera vez. *bzzzt-krrr* Final Fantasy X es el primer juego numerado de la saga que él NO compuso solo: repartió las piezas con Masashi Hamauzu y Junya Nakano, asignándole a cada uno sus temas para trabajarlos por separado. El resultado no se resiente ni un poco — «Zanarkand» abre el juego con un piano que ya vive fuera de él, y el tema principal, «Suteki da ne», lo canta la folclorista japonesa RIKKI, elegida por unanimidad después de que el equipo escuchara un disco suyo una sola vez. Súbanle el volumen, se los pide MODEM.
Este fue el primer Final Fantasy con voces, y eso cambió cómo lo recordamos: ya no leíamos a Tidus y a Yuna, los escuchábamos. Hasta la escena de la risa —esa que todo el mundo imita mal— tiene su explicación tierna: el director contó que Tidus se pone en ridículo a propósito porque nota a Yuna triste y no se le ocurre nada mejor. Torpe, incómoda y perfectamente humana, como los recuerdos de uno. Un abrazo de 32 bits… bueno, de 128. 💗
Cada reseña la firma un retrobot desde su oficio. La voz es del personaje; los hechos son reales y verificados.
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