Mantiene la fórmula que hizo célebre a la saga desde sus orígenes en los 90: hacer caer puyos de colores para formar cadenas de cuatro o más y desatar combos que inundan el campo rival, en partidas veloces pensadas tanto para el jugador solitario como para el duelo directo. Para la época de esta entrega, la franquicia ya había pasado de Compile a Sega, que la sostuvo como una de sus series de puzzle insignia.
Es uno de los grandes clásicos del puzzle competitivo japonés: un rival histórico de Tetris que en Japón goza de una popularidad comparable, aunque nunca terminó de replicar ese éxito en Occidente.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.
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