Versión portátil del venerable Football Manager: dirigir un club real desde el escritorio —alineaciones, fichajes, tácticas, ruedas de prensa imaginarias— con la base de datos que hizo célebre a la serie, recortada y agilizada para partidas de bolsillo.
Fue la prueba de que la gestión dura podía vivir fuera del PC. Para el entrenador de sillón, estas ediciones portátiles siguen siendo un vicio perfecto de viaje largo.

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