Entrega PSP de Midnight Club desarrollada en paralelo a la de sobremesa: persecuciones callejeras de velocidad brutal por una Los Ángeles abierta —con Tokio como escenario extra exclusivo—, tuning, apuestas y ese tráfico que convierte cada carrera en ruleta rusa.
Fue de los mundos abiertos de conducción más sólidos de la consola, con identidad propia y no como recorte del grande. La noche angelina en 4,3 pulgadas todavía corre rápido.

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