Desarrollado por Atlus, este remake para PSP recupera "Persona 2: Innocent Sin", la mitad hasta entonces inédita en Occidente de un díptico originalmente lanzado en PlayStation en 1999: un grupo de estudiantes descubre que puede invocar Personas -manifestaciones de su propia psique- justo cuando los rumores urbanos empiezan a hacerse realidad en su ciudad, con una estética más cercana al ocultismo urbano que al colegio pastel que después definiría a Persona 3 y 4.
Su localización oficial en inglés, dos décadas después del original japonés, permitió por fin que el público occidental completara la historia que había arrancado con "Eternal Punishment", cerrando uno de los huecos más comentados de la saga Persona entre los fans de siempre.

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