What Did I Do to Deserve This, My Lord! 2 invierte la lógica habitual del dungeon crawler: en vez de explorar una mazmorra como héroe, el jugador la administra y defiende desde la perspectiva de un señor demoníaco acosado por héroes invasores, con generación procedimental de niveles y ese humor irónico sobre los clichés del género de fantasía que caracteriza a la producción de Nippon Ichi Software.
Como el resto del catálogo de la compañía, se ganó un público de nicho fiel gracias a esa mezcla de estrategia de gestión, humor autoconsciente y una dificultad pensada para partidas largas de exploración repetida.

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