Conversión doméstica del arcade de motociclismo con que Sega revolucionó los salones mediante cabinas inclinables. Circuitos contrarreloj, curvas endiabladas y esa búsqueda del vértigo marca de la casa. Venía integrado en muchísimas consolas occidentales, siendo la primera experiencia Master System de una generación entera. Pocas piezas resumen mejor el ADN velocista de Sega.
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