Edición japonesa del cazador de laberintos tridimensional, jugable también sin las gafas SegaScope: pisos descendentes repletos de criaturas, barras de acero como arma y plataformas que el modo estereoscópico separa en profundidad. Documenta la apuesta japonesa del Mark III por el 3D doméstico, uno de los experimentos más audaces del hardware de su tiempo.

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