Versión japonesa de Brutal: Paws of Fury, el juego de peleas protagonizado por animales antropomórficos maestros de artes marciales. Su gracia está en el sistema de progresión: los golpes especiales se aprenden ganando combates, no memorizando comandos. Estética de cartoon, torneo místico y un elenco peludo con más carisma que técnica.

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