Edición refinada del torneo de pesca con licencia B.A.S.S.: más opciones, presentación pulida y la misma liturgia de señuelos, sondas y paciencia ante lobinas desconfiadas. Dirigida al pescador de sillón que ya dominaba la primera entrega, confirma que el género tuvo en Super Nintendo su pequeña edad dorada. El agua nunca descansa.
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