Plataformas japonés adorable y poco documentado: criaturas redondas, escenarios de colores pastel y desafíos ligeros pensados para arrancar sonrisas antes que sudor. Llegó tarde y en silencio al Super Famicom, y hoy es una de esas rarezas que los coleccionistas de lo tierno persiguen con cariño. Dulzura de baja tirada.

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