Voleibol arcade con espíritu de recreo: partidos rápidos, remates exagerados y controles directos para sesiones multijugador ruidosas. Parte de la discreta pero digna tradición de voleibol del SNES, un deporte que la consola trató mejor de lo que se recuerda. Sin licencias rimbombantes: solo red, balón y pique competitivo.
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