Experimento singular de Namco: no se controla a Pac-Man directamente, sino que se le guía con una resortera y señales mientras el personaje reacciona con humor, miedo o puro mal genio. Una aventura de dibujos animados donde el protagonista tiene voluntad propia. Desconcertante para muchos, fascinante para otros: pocos juegos de los noventa se le parecen.
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