Aqua Jack pone al jugador sobre una moto acuática vista desde arriba, navegando canales y zonas costeras mientras dispara un arpón contra piratas, criaturas marinas y otros peligros. El movimiento fluido sobre el agua y el uso de un volante como control le dan una identidad propia dentro del catálogo de acción de Taito de fines de los ochenta.
Es un juego que hoy se recuerda con cariño por su ambientación poco habitual —más playa de aventura que campo de batalla— y por representar bien esa etapa en que Taito exploraba variantes de acción con controles físicos poco convencionales.

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