Condor es una copia europea de Phoenix, el clásico shooter de oleadas de pájaros mecánicos y nave nodriza final: conserva casi intacta la jugabilidad original, pero suma un medidor de combustible que limita cuánto puede durar cada partida, una vuelta de tuerca que no estaba en el juego que copia. Circuló bajo distintos sellos —Sidam en Italia, también atribuido a Valadon Automation en Francia— típico de cómo se repartía la piratería de placas europea de comienzos de los 80. Es, ante todo, un documento de esa época en la que clonar un éxito ajeno con pequeños agregados era una estrategia comercial habitual en el circuito arcade continental.
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