Demon Front sigue de cerca el molde que SNK había popularizado con Metal Slug: correr y disparar sin pausa por escenarios cargados de detalle, subirse a vehículos de guerra y enfrentar jefes desproporcionados al final de cada tramo. IGS, el estudio taiwanés detrás del juego, no oculta la inspiración y la lleva con oficio propio.
Es uno de los mejores herederos no oficiales de la fórmula Metal Slug, con animación cuidada y un ritmo que compensa la falta de originalidad con ejecución sólida. Sigue siendo una referencia habitual quien busca ese estilo de acción fuera del catálogo de SNK.

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