Galaxy Force II lleva al espacio la misma filosofía de vuelo sobre raíles que Sega venía explotando desde After Burner, con la nave del jugador atravesando túneles y campos de asteroides mientras esquiva y dispara contra fuerzas enemigas, todo renderizado con la tecnología de sprites escalados Super Scaler que definió la identidad visual de Sega en esos años. Los gabinetes más elaborados sumaban plataformas hidráulicas que se inclinaban con cada maniobra, buscando la máxima inmersión posible sin recurrir a polígonos reales.
Es una de las últimas y más ambiciosas expresiones de esa generación de simuladores arcade de Sega antes de que el hardware 3D poligonal —que la propia compañía impulsaría con Virtua Racing pocos años después— volviera obsoleta esa técnica de sprites escalados.

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