JoJo no Kimyou na Bouken adapta al fighting game la tercera parte del manga de Araki, con Jotaro Kujo y compañía enfrentándose usando sus 'Stands', proyecciones de poder sobrenatural que Capcom traduce en un sistema de combate original dentro del género: cada personaje pelea acompañado de su Stand, que puede atacar de forma independiente o coordinada. Corrió sobre placa CPS-3, la misma familia de hardware que sostuvo Street Fighter III.
Es uno de los pocos fighting games de licencia que logró trascender esa etiqueta por mérito propio, gracias a un sistema de combate profundo y fiel al espíritu extravagante del manga, y hoy conserva un público de culto que lo reivindica como una de las joyas menos conocidas del catálogo CPS-3 de Capcom.

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