Panic Bomber traslada a Bomberman y sus rivales habituales al formato de puzzle competitivo de piezas que caen, en la línea de Tetris o Puyo Puyo, donde combinar bloques del mismo color genera ataques que complican el tablero del rival. Es un giro de género poco habitual para una franquicia asociada casi siempre a la acción de colocar bombas en laberintos.
Es una entrada simpática dentro de la ola de puzzles competitivos de personajes que floreció tras el éxito de Puyo Puyo, valorada por fans de Bomberman como una vuelta de tuerca fresca sobre un elenco ya querido.

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