Antes de ser sinónimo de aventuras gráficas, la francesa Microïds hacía rugir motores: 500cc Grand Prix, aparecido a fines de los 80, ponía al jugador sobre una moto de gran premio vista desde atrás, con doce circuitos del mundial y tres niveles de dificultad.
Su carta fuerte era el duelo a pantalla dividida, un lujo para la época. Fue de los primeros títulos galos en llegar al Atari ST, y todavía se deja correr con dignidad: apretar a fondo en la recta y rezar en la curva sigue siendo el mismo ritual.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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