Adebar es uno de esos títulos hoy difíciles de rastrear con precisión: no hay registro sólido de estudio ni de año que permita construir una ficha firme más allá del propio disco. El nombre remite a la cigüeña de la mitología del norte de Europa, lo que sugiere un origen alemán o escandinavo, coherente con la enorme producción de software menor que salió de esa región para Atari. Como con tantos títulos de catálogo, su valor hoy es más arqueológico que jugable: testimonio de cuántos equipos pequeños, muchas veces un puñado de amigos, se animaban a programar y distribuir sus propios juegos en la escena del ocho bits y el ST.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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