Ayo toma su nombre del juego de tablero de la familia mancala practicado en África occidental: pozos, semillas que se siembran por turnos y un cálculo ancestral que lleva siglos afinándose. Todo indica que esta pieza traslada ese duelo milenario a la computadora.
Como pasatiempo digital es una elección elegante: reglas simples, profundidad enorme y cero dependencia de los reflejos. De lo más longevo que puede cargarse en una Atari.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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