Ball apuesta, como buena parte del software de nombre escueto de la época, a una mecánica reducida a su expresión más simple: controlar una pelota y resolver el desafío que cada pantalla propone, ya sea de reflejos o de puntería.
No se conservan datos firmes de autoría ni de año. Es una pieza menor del archivo, del tipo que solo interesa a quien rastrea la enorme cantidad de software casero que nunca buscó trascender su círculo original.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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