Activision construyó buena parte de su prestigio temprano sobre simuladores deportivos que exprimían al máximo las posibilidades del 2600, y su "Baseball" sumó turnos al bate, distintos tipos de lanzamiento y control de jugadores en el campo en un paquete pensado tanto para una partida rápida como para dos personas enfrentadas. Para su época, ofrecía más opciones tácticas que el béisbol que Atari había lanzado con su propio sello.
Hoy se lo recuerda dentro del linaje de simuladores deportivos ochentosos que sentaron las bases —nunca mejor dicho— de lo que después serían los juegos de béisbol con licencia.

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