Bloodwych (1989, Image Works) agarró la fórmula de Dungeon Master y le sumó lo impensado: dos jugadores simultáneos en pantalla partida, cada uno con su grupo de héroes, cooperando o traicionándose por los pasillos de Trazere. Hasta se puede conversar —y regatear— con los monstruos.
Cuatro clases, campeones de cuatro colores y la misión de frenar al hechicero Zendick. Como calabozo es sólido; como experiencia social, no hubo otro igual en su generación.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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