Chubby Gristle, publicado por Grandslam en 1988, es una de las mascotas más improbables de los 16 bits: un guardacoches gordo y gruñón que recorre plataformas devorando todo lo comestible a la vista, con el objetivo confeso de ponerse aún más rotundo. El humor grueso -literalmente- era el producto: caricatura británica de tabloide convertida en juego.
La crítica de la época no fue tierna con él, y justamente por eso sobrevive como curiosidad: pocas piezas capturan tan bien ese momento en que las editoras probaban cualquier personaje con tal de encontrar la próxima mascota. Chubby no lo logró, pero quedó en el anecdotario.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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