Club Dominoes lleva al monitor uno de los juegos de mesa más democráticos del planeta: las veintiocho fichas, la cadena que crece y el arte de recordar qué palos ya pasaron. El nombre evoca la mesa del club, el bullicio y el golpe seco de la ficha que cierra.
Sin créditos confirmados para esta edición Atari, la ficha va sobria. El dominó digital tiene su gracia: la máquina no se distrae, no perdona y jamás golpea la mesa. Habrá que ganarle con memoria.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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