Front Line, arcade de Taito de 1982, pone al jugador a avanzar por un campo de batalla visto desde arriba, esquivando tanques y soldados enemigos mientras dispara con un arma automática, en un diseño que se convertiría en plantilla directa para todo el género del corre-y-dispara que después popularizarían juegos como Commando. Coleco lo llevó a Atari 2600, Atari 5200 y sus propias computadoras domésticas, adaptando la fórmula arcade a las limitaciones de cada hardware. Es una pieza clave para entender de dónde viene buena parte del vocabulario visual del shooter militar de los ochenta.

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