Gabi es un título de una intimidad desarmante: un nombre de pila, probablemente alemán o centroeuropeo, sin apellido ni contexto. El software casero solía bautizarse así, en homenaje a novias, hijas o mascotas de programador.
Las enciclopedias no conservan ficha de esta pieza Atari, y nosotros no inventamos biografías. Queda el gesto humano: alguien llamó Gabi a su programa, y cuatro décadas después Gabi sigue existiendo. Eso ya es ternura de archivo.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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