I Ludicrus hace el chiste desde el título: un nombre de emperador romano cruzado con «ludicrous», lo ridículo elevado a dignidad imperial. La Roma de sandalias fue escenario recurrente del humor británico -del cine de toga a la historieta-, y este disco de comienzos de los 90 se inscribe en esa tradición de circo y laureles.
La documentación conservada es escasa en créditos, así que la ficha evita atribuciones. Queda la promesa del tono: leones, gladiadores de utilería y un héroe con más voluntad que músculo, abriéndose paso por el imperio a fuerza de papelones.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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