Del salón arcade de Atari Games (1985) a la pantalla hogareña: Temple of Doom condensa la película más brava de la saga en tres escenarios míticos: liberar niños esclavizados en las minas, correr en vagoneta por rieles imposibles y arrancarle las piedras sagradas al templo de Mola Ram. El látigo, por supuesto, hace todo el trabajo diplomático.
La conversión para computadoras llegó en la era dorada de las licencias cinematográficas, con la melodía de John Williams sonando en versión chip. Aventura arqueológica de reflejos, con más ritmo que sutileza y todo el encanto del matiné.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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