El título es una vieja broma de ferretería inglesa —perillas y llamadores, entre otras lecturas— y anuncia software criado en esa tradición de picardía de music hall. El archivo, discreto, no conserva créditos.
Puertas que abrir, timbres que sonar y risa de trastienda: la ficha exacta la tendrá quien gire la perilla. De eso se trataba, al fin y al cabo.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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