Mr. Bear pertenece al rubro más tierno del catálogo: software infantil con animal entrañable de anfitrión, tradición que los micros europeos cultivaron para justificar la computadora ante toda la familia.
Sin documentación firme de origen, la ficha va sobria. El señor Oso, como buen personaje infantil, no necesita biografía: necesita público de piyama y leche caliente.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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