MyChess lleva la firma de David Kittinger, uno de los artesanos serios del ajedrez de silicio, y esta segunda versión pulió al retador: aperturas de libro, niveles de dificultad y un medio juego con menos piedad que el original.
En la era en que cada casa de software tenía su campeón, MyChess II defendía su título con sobriedad: sin fuegos artificiales, a puro cálculo. Los aficionados sabían respetarlo.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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