Predator lleva a los micros la película de 1987: comando en la selva centroamericana, tensión creciente y un cazador invisible que colecciona cráneos. La adaptación de la era siguió el guion a su manera: acción lateral, munición contada y ese counter térmico icónico asomando cuando importa.
Como casi todo el cine-en-disquete de los 80, vale más por documento que por finura. Pero la premisa es a prueba de balas: si sangra, se puede matar... si el joystick responde.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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