Pungoland lleva sufijo de país imaginario, y el pasaporte no trae más sellos: las fuentes no conservan créditos ni descripciones confiables de esta entrada.
La ficha timbra lo posible: un mundo propio, presumiblemente colorido, esperando visitantes después de décadas sin turismo. Aduana libre para curiosos.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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