RoboCop (Ocean, 1988) convirtió la película de Verhoeven en uno de los juegos con licencia más exitosos de la historia europea: Alex Murphy avanza por Detroit a puro disparo, con fases de puntería y ese andar pesado de armadura que definió al personaje.
En las computadoras la fórmula funcionó igual que en los salones: acción directa con la estética industrial del film. Pieza obligada del museo de licencias cinematográficas ochentosas.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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