Shuttle: The Space Flight Simulator llevó la obsesión simuladora a su cima civil: operar el transbordador espacial con procedimientos creíbles, del encendido a la reentrada, pasando por maniobras orbitales que piden más paciencia que reflejos. Vektor Grafix construyó una cabina que era casi un curso.
No es juego para tardes distraídas: es para quien disfruta leyendo el manual con marcador en mano. La recompensa es única: aterrizar esa plancha voladora y sentirse, por un rato, personal de misión.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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