Sinistar retoma el nombre del influyente arcade de Williams de 1982, centrado en minar cristales para fabricar bombas capaces de destruir a la temible entidad mecánica que da título al juego, mientras se esquivan oleadas de naves piratas.
Sin una ficha de desarrollo del todo verificable para esta adaptación en particular, se lo ubica dentro del linaje de un clásico recordado tanto por su jugabilidad tensa como por las frases de amenaza digitalizadas de su antagonista, una rareza técnica para su época.
Si te gustó este