Cosmic Smash, desarrollado por Sega Rosso -el equipo interno liderado por Kenji Sasaki, responsable también de Sega Rally 2-, cruza el frontón con el rompebloques: hay que devolver una pelota contra paredes que se hacen pedazos, en canchas futuristas y con una estética de líneas limpias que lo distingue de casi todo lo demás en Dreamcast. Fue primero un arcade y después una conversión para consola, pensada como una experiencia breve pero muy pulida.
Con el tiempo se volvió un clásico de culto, tanto que Sega lo retomó décadas después como C-Smash VRS para realidad virtual; para muchos sigue siendo uno de los diseños más elegantes y menos imitados de todo el catálogo de la consola.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.
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