Secuela del puzzle Kwirk, protagonizada de nuevo por una papa parlante que debe atravesar laberintos plagados de bloques y obstáculos. Cada nivel es un problema de lógica espacial: empujar cajas, girar paneles y rellenar zanjas en el orden correcto, porque un movimiento equivocado deja el tablero sin solución. Atlus firmó uno de los puzzles más limpios y exigentes del catálogo portátil.
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